Sebastián C. Bascuñana

No digo que sea, necesariamente, bueno; sólo digo que soy un pensador. Si bueno o malo..., juzgad vosotros. ¡Bienvenidos! Espero seros útil, interesante o, cuando menos, entretenido, a quienes recaléis en este sitio. Yo por mi parte, intentaré ofreceros unos estándares mínimos de calidad, fiabilidad y contraste en todo lo que aquí se publique.

Sebastián C. Bascuñana
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sábado, 14 de julio de 2012

CIENCIA COGNITIVA: SÍNDROME DE ASPERGER

Otra forma de ser



El Asperger no es un fallo del sistema, es un Sistema Operativo diferente

El Síndrome de Asperger es un conjunto de condiciones mentales y conductuales que forma parte del ámbito del autismo. Las personas Asperger muestran ciertas dificultades en la interacción social y en la comunicación con los demás (que son de intensidad variable de unas a otras), así como actividades e intereses en áreas que suelen ser bastante restringidas (donde muestran un dominio a nivel de verdaderos expertos).

Se diferencia del autismo en que, en el Asperger, no se observa retraso en el desarrollo del lenguaje, no existiendo ninguna perturbación clínicamente significativa en su adquisición, aunque pueden existir particularidades cualitativas (por ejemplo, un dominio gramatical intenso), que pueden llamar la atención. Asimismo, la inteligencia, en el Asperger, está perfectamente preservada e, incluso, en bastantes casos (como veremos más adelante), muy por encima de la media. Aunque la edad de aparición y detección más frecuente del síndrome se sitúa en la infancia temprana (alrededor de los tres años), muchas de las características se hacen notorias en fases más tardías del desarrollo, cuando las habilidades de contacto social comienzan a desempeñar un papel más central en la vida del sujeto.
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El término Síndrome de Asperger fue utilizado por primera vez, por la doctora Lorna Wing en 1981, en una revista de psiquiatría y psicología, denominándolo así en reconocimiento del trabajo previo de Hans Asperger, un psiquiatra y pediatra austríaco que había descrito el síndrome, ya en 1944. Sin embargo, los trabajos de Hans Asperger, con respecto a este tipo de personalidad, se extraviaron durante el incendio de su clínica, y sus investigaciones permanecieron ignoradas por la comunidad científica, hasta que Lorna Wing los retomara, décadas después. El reconocimiento internacional del Asperger, como entidad clínica, ocurrió en la década de 1990, y fue incorporado por primera vez al Manual Estadístico Internacional de lo Mental, en su cuarta edición, en 1994 (DSM-IV); es decir, ¡cincuenta y un años después de que el doctor Asperger publicara por primera vez acerca del síndrome!

El año 2006 fue declarado el «Año Internacional del Síndrome de Asperger», por cumplirse en ese año el centenario del nacimiento de Hans Asperger y el vigesimoquinto aniversario de que la psiquiatra Lorna Wing lo diera a conocer internacionalmente. A partir del año 2007, el día 18 de febrero ha sido declarado "Día Internacional Asperger", en recuerdo del nacimiento del doctor H. Asperger.
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Las personas Asperger pueden conocer al dedillo su tema de interés; pueden escribir con asombrosa soltura, y poseer, en general, una sensibilidad especial para la música y las imágenes. Su talento, sin embargo, choca en ocasiones, con el  eventual aislamiento social. Les cuesta comprender los dobles sentidos (que tanto abundan en una sociedad "neurotípica"); rehuyen las conversaciones triviales, y sus demostraciones afectivas no suelen ser espontáneas (o no suelen ser lo que se podría esperar en una situación dada). Quienes sufren -¿o debería decir, 'disfrutan'?- del síndrome de Asperger tienen unas características neurológicas que han sido, por ejemplo, noveladas, entre otras, en «El curioso incidente del perro a medianoche», la historia de Christopher, un personaje de 15 años capaz de recitar los números primos hasta 7.507 o explicar la Teoría de la Relatividad, pero al que le cuesta relacionarse con otros seres humanos; en la película "Adam" (Max Mayer, 2009), o en "Mozart & the Whale/Crazy in love" (Petter Naess, 2005).

A los jóvenes Asperger se les diagnostica este "trastorno" a partir de que su familia advierte que les pasa 'algo', pero sin saber exactamente qué (sus amigos, por ejemplo, empiezan a colgarles el sambenito de raros,  excéntricos o "frikis"). En ocasiones, al leer un libro, pongamos por caso, sobre Asperger, los padres los ven perfectamente retratados; y es en muchos de estos casos, cuando las familias deciden, tal vez, aislarse de las amistades que frecuentaban, o de familiares, o establecerse en un sitio más pequeño, que se adapte mejor a estos jóvenes. A partir de ese momento, comienza una larga odisea. Contactos con médicos, psicólogos, neurólogos..., hasta dar finalmente con el diagnóstico. Este colectivo aglutina a muchas personas, pero pocos, aún, son los diagnosticados (dándose el caso, nada infrecuente, de que sea el propio Asperger, ya adulto, el que se auto descubra como tal, al cabo de no pocas incomprensiones y dificultades en su vida, después de leer, buscar e investigar por su cuenta).

La fenomenología más común es la siguiente:

1) Alteración primaria de la interacción social (dificultad para formar amistades o ausencia de reciprocidad social y emocional).
2) "Rigidez" mental y de comportamiento (actitud poco flexible ante cambios, pues odian que les rompan sus rutinas, o intereses inusuales, es decir, inusuales para su edad o su entorno familiar-social).
3) Características del lenguaje y de la comunicación (dificultades para captar las claves sociales de su ambiente; para anticiparse a hechos o vivencias, o ciertos problemas para entender las expresiones faciales de los sentimientos).

Aparte de esta fenomenología (que resumo y tipifico por motivos expositivos), las personas Asperger son tan diversas y únicas como cualesquiera otros seres humanos con los que convivimos.

Es común escucharles decir que no soportan el sonido agudo, ya que tienen muy agudizado el oído (y también el tacto), y los hay que mantienen a duras penas, una conversación mirando a los ojos; también sufren sinestesias: son capaces de ver imágenes mientras escuchan una canción o de apreciar sabores cuando alguien, por ejemplo, les habla de un plato.

Estas personas, desde muy jóvenes, acumulan grandes cantidades de datos y conocimientos sobre muy diversos temas (de su interés), y no dudan en exponerlos públicamente, cada vez que tienen oportunidad, dando la impresión de ser auténticas enciclopedias andantes, o -lo que es peor- de sabihondos. No es su intención, es sólo que no entienden el poseer conocimientos (o habilidades únicas) como un mérito (y, por lo tanto, tampoco ven demérito en los otros, si no los poseen).

A quienes viven según el síndrome de Asperger se les ha achacado, también, falta de sentido del humor. Nada más lejos; no es que no sepan reirse, es que, la mayoría de las veces, se ríen "para sus adentros". Ello, unido a que no son dados al humor "facilón" y más pedestre, les puede acarrear cierta fama de serios o taciturnos...

Pocas son, por lo tanto, las personas  (que ellos, junto a sus psicólogos y especialistas, llaman 'neurotípicas') que están en condiciones de comprender a quienes "padecen" Asperger. Esta situación los lleva, muchas más veces de lo que sería deseable, al aislamiento o al rechazo social. Lo ideal es que sea en las escuelas donde se deba trabajar, precisamente, con estos temas. Es un síndrome incomprendido, y los que lo tienen, llevan siempre con ellos el sufrimiento de sentirse, acaso, "bichos raros", aunque pocas veces lo exteriorizan. Es usual escuchar tipificarlos como que les falta "saber estar" o "maneras". El mundo, ante ellos, se presenta como muy agresivo; con esa sensibilidad a flor de piel, les cuesta trabajo digerir que las personas puedan llegar a ser tan hirientes las unas con las otras. Sienten un desinterés absoluto por la moda, las convenciones sociales aleatorias o "el qué dirán": visten como se sienten más cómodos y actúan de acuerdo con sus principios.

A menudo, las relaciones de pareja son, para los Asperger, complicadas. Sus manifestaciones afectivas no son, muchas veces, 'espontáneas', en el sentido de que no van a actuar 'como se espera', sólo porque la mayoría actúe así...


Por todo lo dicho hasta ahora y, ya para ir concluyendo, añadir que los Asperger se entienden muy bien con los Asperger..., pero no tanto con el resto. A veces pueden parecer fríos y distantes, o están muy metidos en sus temas -a mí me gusta usar la imagen de un volcán nevado...-. Otra metáfora, que se ha dicho por ahí, es que los Asperger son como el sistema operativo LINUX y, los "neurotípicos", como el WINDOWS... La dificultad radica en relacionarse los unos con los otros...
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Copia hecha por mí, del famoso auto retrato de Leonardo da Vinci
Asperger famosos han sido, según el profesor Michael Fitzgerald (et al.), psiquiatra infantil del Trinity College, en Dublín, Irlanda (quien observó las caractrísticas que de ellos encajaban con el Síndrome de Asperger): Sócrates, Leonardo da Vinci, Charles Darwin, William Butler, Andy Warhol, Hans Christian Andersen, Béla Bartók, Ludwig van Beethoven, Henry Cavendish, Thomas Edison, Albert Einstein, Henry Ford, Franz Kafka, H P Lovecraft, Gustav Mahler, Wolfgang Amadeus Mozart, Isaac Newton, Friedrich Nietzsche, Bertrand Russell, Richard Strauss, Mark Twain, Vincent Van Gogh, Isaac Asimov, El propio Hans Asperger, Alfred Hitchcock, Howard Hughes, James Joyce y Wasily Kandinsky, entre otros.

Ademas, personajes de ficción, como: Lisa Simpson (Los Simpsons), Mr. Bean, Steve Urkel, Mr. Spock, Eduardo Manostijeras, Melvin Udall (interpretado por Jack Nicholson en Mejor imposible), Henry Higgins (interpretado por Rex Harrison en My Fair Lady), Phileas Fogg (La vuelta al mundo en ochenta días), Sherlock Holmes, Ed Chigliak (interpretado por Darren E. Burrows en Doctor en Alaska)...

Y de la actualidad: Woody Allen, Bob Dylan, Bobby Fischer, Bill Gates, Al Gore, Michael Jackson, John Nash, Michael Palin, Keanu Reeves, Oliver Sacks, James Taylor, Daryl Hannah, Dan Aykroyd, Gary Numan y David Byrne, entre otros...
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Para terminar esta entrada, os diré que algunos -bastantes- Asperger hemos pulido hasta tal punto nuestras dificultades de interacción social, nuestras "manías" por la rutina y nuestras "excentricidades", que cada vez somos más considerados por las personas de nuestro alrededor. Nos hemos pulido, y adaptado, siempre, por supuesto, sin renunciar a lo que nos hace especiales, peculiares y únicos; sin renunciar a nuestra más pura esencia Asperger, aquella que, antes que dificultarnos las cosas, nos permite una visión del mundo y sus asuntos, que va un paso más allá de la mayoría. Y sin cejar en el empeño y el esfuerzo de ser, cada día, un poco mejor persona.

Sebastián C. Bascuñana
Fuentes: "Manual for Mental Diseases" (American Psychiatric Association Magazine), y otras.